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Dos Cervecicas

¿me toman el pelo?

A veces pienso que la gente llama por teléfono para hacer bromas.

No las bromas tontas del tipo ¿está Camela? ¿qué Camela? ¡Benito! Juasjuasjuas.

No, lo que me encuentro son bromas elaboradas, probablemente por algún supervillano que se ha leído el manual.

Es la única explicación posible, pretende volvernos locos hasta que odiemos los teléfonos, y no queramos contestar por miedo a que vuelvan a reírse de nosotros, y así, una vez incomunicados, conquistar (o destruir, o subarrendar, o lo que hagan los villanos) el mundo.

- "Hola, que llamo para ver si tenéis faenilla, que soy conductor o algo". ¿Conductor o algo? ¿Algo qué? ¿Pianista? "No, lo siento, ahora no tenemos nada para conductor (ni para algo)".

- "Su dirección es Calle tal". "Buenos días, sí". "¿En Zaragoza?". "Buenos días de nuevo, sí". "¿Y cual es su código postal?". "¿Para qué quieres saberlo?". "Es que lo necesito". "Pues, si no me dices quien eres o para que lo quieres, te lo buscas en internet " [mode enojada on] "ADIOS". Mira, ahora sí saluda...

- "Le llamo del Anuario (cito el nombre real, por si a alguien más le pasa), nos comunicó su intención de darse de baja de nuestro servicio". Extraño, nunca he contratado nada con ellos. "Necesito confirmar sus datos, nombre, dirección, CIF y número de cuenta corriente". "A ver, si nunca he contratado un servicio con vosotros, por lo que dudo mucho que me deis de baja, ¿para qué quieres mi número de cuenta? y, si es verdad que he contratado un servicio con vosotros ya deberíais tener dicho número". [mode indignación on]"Pues si no me lo dice no le podremos dar de baja". "Pues no me deis de baja, que me da igual".

Tiene que ser una campaña pergeñada por una mente inteligente y maléfica, por lo menos esto descarta a casi todos los políticos del mundo.

 

 

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Grande y pequeño.

Mi amiga Susana, actriz con proyección, termina este año sus estudios en la escuela municipal de Arte dramático.

Y lo celebran con un montaje en el teatro Principal, con lo que acojona eso, con sus palcos y sus plateas y esas cosas.

Y, además el montaje es complicado, pero, mejor que sean ella quien tome la palabra:

"El viernes muchos de vosotros me preguntastéis de que iba la obra del principal. Aquí va una bonita chapa (podeís dejar de leer desde ya), pero que puede ser interesante a mi entender para que tengaís alguna clave del texto y porque, luego queda muy bien decir "si, bueno, pues el tema principal es la incomunicación y la soledad...". Bueno y basicamente porque mapetece, porque me gusta compartir esto con vosotros.

 
Grande y pequeño es la historia de un viaje, el de Lotte, desde Marrakesh hasta la Alemania del Este. Se podría incluso comparar a la Odisea, sólo que a Lotte no le espera nadie tejiendo y destejiendo. El viaje como símbolo de la vida. Toda la obra está cuajada de símbolos.
 
El viaje de Lotte,a mi juicio, es un viaje que se produce en el imaginario de la mujer, por ello todo lo que nos llega son recuerdos, ensoñaciones, fantasías, esperanzas, miedos, etc. de la protagonista. Todo esto le da a la obra un aire de surrealismo, un claro envoltorio onírico, donde el espacio, el tiempo, los personajes están desdibujados. Botho Strauss juega de forma magistral con esos elementos, produciéndose constantemente saltos en el espacio y en el tiempo, entre escenas podrían pasar perfectamente años. O no. Es genial para mi gusto, un texto sorprendente en el que Strauss rompe totalmente las reglas aristotélicas de la dramaturgia (unidad de acción-espacio-tiempo y presentación-nudo-desenlace), donde Strauss hace algo completamente diferente cunado en Alemania pensaban que Beckett o Müller ya habían hecho todo lo diferente que se podía hacer. Un texto que desconcierta tal vez pero que ante todo provoca. Y eso pretendemos nosotros como actores o aprendices de ello, transmitiros todas las emociones que Botho Strauss provoca en nosotros. Es maravilloso porque el autor no cierra nada y eso da una gran margen al actor y a director. Nunca había trabajado así y estoy encantada.
 
Yo estoy feliz. Es un personaje precioso. Lotte es una mujer sensible, perceptiva, una buena persona, incluso un alma pura diría yo, sin contaminar por este duro mundo en que vivimos todos, ingenua pero en absoluto tonta. Y como no puede ser de otra forma, Lotte interioriza y sufre. El objetivo principal de Lotte es COMUNICARSE, CONOCER a las personas. Lotte trata de abrir puertas y ventanas (otro símbolo constante en el texto) que se le cierran. Es una persona qe se da a los demás, que se entrega, completamente transparente, sin paño ni revés. Sin embrago en ese trueque que son las relaciones humanas Lotte sólo recibe incomprensión, incomunicación y soledad, tema principal del argumento de la obra. Y todo ello acabará llevándola a la desintegración como ser humano. Sin embargo, lo que a mi más me conmueve, lo que me emociona en lo más profundo, es que Lotte no desfallece, se esfuerza por estar bien, por superar todo aquello que le duele. Con una fortaleza estremecedora, lucha con toda su energía por sobreponerse, por ser feliz y seguir entregándose a los demás, por ayudar y por "hacer camino".
 
En fin, que no quiero cansaros más (para los que hayáis tenido la santa paciencia de leer hasta aquí). Yo lo estoy disfrutando, me emociono mucho desde el personaje.
 
Mucho.
 
Sólo espero ser capaz de que algo de todo eso os toque a vosotros como me toca a mi y que podaís disfrutarlo como yo lo estoy haciendo. Siempre quedará algo de Lotte en mi, no sabeís lo que enseñan los personajes."
 
Los próximos 6 y 7 de febrero en el Principal.
 

 

ideas con éxito

Cada vez más, voy viendo por ahí enlaces a Zync que, al parecer funciona de la siguiente manera, tú pagas y el bloguero de tu elección analiza tu página.

Yo voy a ir un poco más allá.

Banalice su web.

Por apenas 20 € consiga un análisis banal de su web.

En el precio están incluidos todos los lugares comunes, tópicos y referencias manoseadas.

El análisis con imágenes tiene suplemento a convenir.

 

Vamos, mejor oferta que esta no encontrarás ni en las rebajas del corte inglés.

 

Antonio, ponme dos cervecicas, que estoy esperando a unos clientes. 

 

 

 

Santi 1, Candan2.

Y, por fin, después de tres temporadas en dique seco (nunca mejor dicho), el último día del año me volví a calzar la tabla y a surcar el blanco manto níveo que el albo invierno nos regala para deleite... llevo tres redundancias seguidas, en cualquier momento me llamará Sebastián Álvaro para hacer guiones...

Decía que me puse la tabla de nuevo en los pies, acompañado de MadClimber, que es palillero pero de travesura, así que no cuenta como palillero. 

Aunque Candantwo (este es el chiste del título, para los que no hablan inglés) no presentaba condiciones excepcionales, me permití enlazar unos cuantos giros, incluso hacer alguna bajada completamente de pie.

Quedó claro que: esquiar es como ir en bicicleta, o estás en marcha o caes al suelo.

Que el hábito no hace al monje (ni al ermitaño), sólo la tabla del tipo que iba delante de mi valía más que todo mi equipo (chaqueta y pantalón incluidos) y se calzó un par de viajes en la pista de "ignorantes" que me hicieron daño hasta a mi.

Que lo mejor de esquiar es hacerlo con amigos, que comprenden tus limitaciones.

Que si ahora tuviera 37 años menos no pararía hasta conseguir que me enseñaran a esquiar. Que envidia dan los jodidos moñacos, con sus cascos y sus botas....

Que el hielo, donde mejor está es en los vasos, no deslizándose hacia arriba bajo los (inexistentes) cantos de la tabla.

Afortunadamente, también, la jornada y el año terminaron donde Jorge, como en casa pero sin "cuñaos".

Aún tengo agujetas, espero no tener que volver a esperar tres años para repetir. 

 

Deseos de cabo d'año

Con esto del año nuevo la gente se agobia haciendo propósitos.

Contradictorios: Haré más ejercicio y  comeré menos.

Necesarios: Llamaré más a mis amigos y, sobre todo, a mis amigas.

Interesados: Recuperaré la comunicación con mi madre, espero que vuelva a pagarme saldo. 

Vamos, lo de siempre; dejar de fumar, recuperar la forma física (si asumiéramos que redondo también es una forma...), afeitarme todos los días, no beber más alcohol (la cantidad que consumo está bien), ser más guapos, más listos y con los ojos más verdes...

Chorradas.

Lo mejor es plantearse un deseo de fin de año.

Justo antes de tomar las uvas.

Y mi deseo, hace veinticinco años, es siempre el mismo; "No atragantarme con las uvas". 

Por eso, para que mi último deseo del año se cumpla, no tomo uvas.

Antonio, ponme doce cervecicas, que hay que compensar. 

Sí, estoy seguro, el año nuevo maorí comienza dos días después... 

 

Trabajos ingratos.

Hay trabajos que nadie quiere, pero hay que hacerlos.

Hay trabajos que, además de no lucirse, son temporales, nocturnos y en festivo, para ayudar más.

Por eso, yo nunca sería "analista del discurso del Rey".

Me pongo en situación y lo paso fatal.

Estás con tu familia, poniendo la mesa para cenar y, de repente aparece el escudo en la pantalla.

Sueltas los cubiertos (los buenos) sobre la mesa con tan mala suerte que las cucharas hacen trampolín a los cuchillos y dos tenedores terminan dentro de la fuente de langostinos, una cuchara de postre vuelca una copa de cava (que para eso son más altas) que se astilla. "Claro, como vamos a tener un juego de copas en condiciones si cada vez que pones la mesa rompes algo", y el único cuchillo al que le queda punta se clava en una vela del centro de mesa.

Retiras a los niños de delante de la tele, buscas el mando del vídeo, "Mari ¿dónde'stá'l mando?". "Quemesio, si el VHS sólo lo usas tú, y una vez al año". Al menos espero que la cinta del año pasado esté rebobinada. No. Sin rebobinar. Menos mal que aún está en eso de "españoles, la gueina y yo...".

Arrancas de las manos el cuaderno a tu hija pequeña para descubrir que ha dibujado trescientos árboles de navidad, doscientos cincuenta belenes y, al menos seis renos, en cada una de las hojas. Así que intentas encontrar huecos para tomar apuntes.

Tu cuñado, al que han echado de la cocina antes de que se terminara el plato de jamón viene, con un cerveza, a sentarse a tu lado. Y, como nota que estás falto de conversación te pregunta "¿pero aún usas un vídeo? Yo me he comprado una televisión de seis millones de pulgadas con SPF, NHQ, JKL, XYZ,...". Odias a tu cuñado aún más y estás a punto de decirle donde has escondido el jamón y el cuchillo cuando suena el teléfono..."¿Sí? dígame don Mariano, o don Iñaki, o don Josep,... Sí, lo estoy escuchando detenidamente. No se preocupe, en cuanto diga algo que nos afecte buscaré la manera de darle la vuelta para que parezca que habla mal de nosotros. Hasta luego".

"Papá, queremos ver los Simpson". "Hasta que no termine el rey no empiezan". "Yerno, a ver si este año no nos haces como siempre, que nos pasamos toda la cena con el discurso, ponme el programa de bailar". "Suegra, que es mi trabajo". "Ya le dije a la Mari que se casara con el hijo del frutero, que eso si es una profesión de verdad, y no la tuya...". "¿Pero que has hecho con los cubiertoooos? Que no se te puede encargar nadaaaa. Que te buscas cualquier excusa para no ayudaaar. ¿No puedes dejar la tele en paz y poner la mesa? Todos los años igual".

Que te vuelves para responder y los niños te apagan el vídeo para meter un DVD de los teletubbies.

La familia empieza a cenar, tu rebobinas la cinta. Comienzas a escuchar, atentamente, de nuevo. Y algo te resulta extraño. Pasas por alto que tu cuñado se esté comiendo los langostinos de tu plato. Y que el abuelo haya empezado la segunda botella de cava (tirando, por cierto una buena cantidad de espuma por la cabeza de sus nietos, y es que el parkinson no perdona). No, lo que te llama la atención es que en la foto de detrás del rey está Marichalar. 

Rebobinado, avance rápido, "yerno, ponme a la Igaritiburun, la de marinador". El mensaje de 2005. Rompes las notas. Avance rápido de nuevo "contigo no hay manera de cenar en Nochebuena, el año que viene te vas a casa de tu madre".

Vuelves a comenzar el visionado, pausa, rebobinado, subir el volumen, "¡Vecinooo! Mañana te pasas por la tienda de la chica, que vende sonotones....". Tomas notas. Suena el teléfono. "¿Sí? Sí don Mariano, o don Iñaki, o don Josep,... Sí,  no me he perdido ni una letra. Ahora lo estoy analizando a fondo, sí, no se preocupe que ahora mismo le envío el resumen a El Mundo, o La Razón, o La Vanguardia, O El correo español, El pueblo vasco, o La hoja parroquial, ahora mismo".

"¡Joer, cuñao! ¿No te vas a molestar porque se me haya caído la salsa del asao por encima de estos papelajos, si estaban llenos de dibujos de los críos, además, que una noche es una noche".

Por fin termina la cena y consigues que se vayan todos. Es tu momento, te vas al salón, enciendes la televisión, pones la cinta en el vídeo y lo primero que escuchas es "si te vas a quedar levantado ya recogerás el comedor. No sé que tienes con el rey, si todos los años dice lo mismo".

 

 

Cá, non.

Para mi Canon era un detective al que Manolo de Vega le había hecho una canción. Nunca supe si era el calvo, el que iba a caballo o el que no se cambiaba nunca la gabardina.

Pero parece que no, que canon es una palabra que significa: "aportación para el mantenimiento de todas las partes implicadas en la difusión de la cultura".

Traducido; Si un señor coge toda la música clásica, de compositores que no pueden cobrar derechos de autor, y la destruye creando una extraña amalgama, es un creador que debe cobrar derechos de autor por su composición, y, además debemos asumir que esa mezcla es cultura.

Si un actor, de hierático  gesto, que pone la misma cara si está alegre que si sufre un ataque de almorranas caníbales, que hizo una película por equivocación, que nadie fue a ver, exige cobrar, de forma vitalicia, por perpetrar tamaño atentado contra el cine. Y debemos asumir que eso es cultura.

 Así que, por partes, "si no pagáis no podemos mantenernos" bueno, pues como la casilla de la iglesia en la renta, "marque con una cruz los generadores de cultura que deberían buscarse un trabajo de verdad".

Pero, esto no es posible, la cultura es diversidad, y cuanta más capacidad tengas para apreciarla más culto serás. Cultura viene del latín, cultivo, y cuanto más produce un cultivo, mejor es.

Así que, la alternativa, como siempre son los grupos de presión. Si una sociedad privada puede presionar a un gobierno (y aquí englobo a todos, incluso a la oposición), ¿No puede una Sociedad (el conjunto de los ciudadanos) presionar también?

De nuevo, la acción civil. Pasemos un tiempo sin comprar nada sujeto a canon. Lo he dicho varias veces, nada.

No propongo que nos bajemos la música o las películas de internet, propongo que no compremos nada que pueda generar un céntimo de canon.

¿Porqué? Porque vulneran mi presunción de inocencia.  Porque cuatro no pueden ser más que cuarenta. Y, porque la revolución está en la calle.

 

Leaving Los Monegros.

Todo el mundo tiene un puntito hortera.

Puedes decir que te gustaría ir a Las Vegas, a casarte vestido de Elvis Presley (el hermano de Isabel Porcelanosa) y casi nadie te mirará raro, algunos incluso te alabarán el gusto.

El sueño más repetido. Pero Las Vegas está lejos, y los hoteles son caros, y el inglés de academia viene justito para conseguir una licencia de matrimonio.

Pero, gracias a Biel (y que nadie lea gracias a dios), todos estos sueños están más cerca de cumplirse.

Porque vamos a tener Las Vegas en Los Monegros.

Pero, claro, Elvis Presley no es el personaje adecuado para una boda.

Lo ideal sería hacerlo vestido de Supermaño y la Pilar.  

Aunque, como va a tener un espacio para la historia de Aragón, igual lo ideal es casarse vestido de Palafox y de Agustina de Aragón.

En cualquier caso, que no falte la Ambar, la cerveza que te pone bien (he dicho bien, no Biel). 

 

¿Seguro?

"Este es el contestador automático de la carísima compañía de seguros que su banco, al venderle la hipoteca, le ha obligado a contratar.

Nuestro horario de atención al cliente es de 10 a 13 y de 16 a 17. Por supuesto, no hay otra manera de contactar con nosotros. Se puede indignar, pero no nos importa, el banco le obliga a mantener con nosotros una póliza que además es mucho más cara que cualquier otra del mercado.

Como el horario de atención es reducido, habitualmente estaremos comunicando, y si consigue que le cojamos el teléfono, ya haremos algo para que se corte la comunicación.

Por supuesto, puede usted insistir todo lo que quiera, pero, antes de hacernos perder el tiempo, le recordamos que el siniestro que usted quiere notificar, con toda seguridad, no está cubierto por la póliza. Claro, no vamos a cobrar más y ofrecer lo mismo.

Esperamos que tenga usted un buen día."

Pues eso, que hoy, en vez de un par de cervecicas, casi prefiero una motosierra, o un lanzallamas.

 

Dormir, morir.

Uno de los recuerdos que tengo de mi abuela es quedarme a dormir en su casa.

El cuarto era un espacio robado a la galería, por lo que carecía de calefacción. Para compensar, la cama tenía trescientas mantas. De las de lana, pesadas, recias. Y, mi abuela, como todas las abuelas, se ocupaba de remeter bien las mantas bajo el colchón, para que no me enfriase. Nunca me enfrié durmiendo en su casa. Tampoco me movía en la cama, doscientos cincuenta kilos de mantas tensadas a ambos lados dificultan, prácticamente imposibilitan, los giros en la cama.

Por eso me hice enseguida partidario del edredón nórdico. Fácil para hacer la cama, ligero, caliente.

Pero, por aquello de la innovación, ha llegado al mercado el edredón-saco. Un edredón unido a la sábana bajera mediante una cremallera perimetral. Ideal para que los niños no se destapen.

Y, he tenido la suerte de utilizar uno de esos maléficos inventos para dormir.

Estéticamente, dejando de lado la decoración, ora de spiderman, ora de princesas,... queda muy bonito. La ropa de cama aparece extendida y centrada. Pero, su uso es difícil, sumamente difícil.

Abres la cremallera y te introduces en el interior, entonces descubres porque los estampados son claramente infantiles. Un cuerpo humano adulto no cabe en el espacio concebido para el sueño.

Así que sólo quedan dos opciones. No cerrar la cremallera, con lo cual duerme con más de medio cuerpo fuera (luego saca el otro medio, verás que frío te quedas), o sacas la sábana de las esquinas y cierras la cremallera, lo que te da igual, como el edredón no te tapa todo el cuerpo también te quedas frío.

Supongo que la solución sería tan sencilla como instalar una cremallera central que hiciera las veces de fuelle, así el espacio sería mayor.

Aunque la mejor idea sería que las abuelas dejaran de diseñar ropa de cama.

Antonio, ponme dos cervecicas, que me da mucha sed pensar en mantas. 

Tiendo la ropita, lalalalarita.

La gente piensa que tender es fácil.

Eso es porque lo hacen de cualquier manera.

Está demostrado que si tiendes bien es más fácil recoger.

Eso de; prenda, pinza, prenda, pinza,... lo hace cualquiera.

Yo, que todo lo hago con lógica, he desarrollado el sistema perfecto para tender.

Se selecciona la ropa y se comienza con la prenda más grande en la parte izquierda de la cuerda más lejana. Se termina con la prenda más pequeña a la derecha de la cuerda más cercana. Por tanto, las cuerdas se rellenan, de izquierda a derecha y de mayor a menor. Los conjuntos de pantalón y chaqueta se cuelgan simultáneos y los calcetines por parejas.

Es un sistema sencillo. Que entre la ropa que queda en el cesto aparece una camiseta que, por tamaño, deberíamos haber colgado ya, pero no habíamos visto, no pasa nada. Se reestructura el tendedero y ya está.

De esta sencilla manera tendremos un tendedero visualmente limpio. Con sus márgenes justificados y ordenado descendentemente, impecable.

Pero, ¿qué pasa con las pinzas de colores? No podemos dejar que nuestra colada, perfectamente alineada, quede deslucida por una abigarrada mezcla de colores.

Lógicamente, si ordenamos la ropa por tamaño, las pinzas deberán ir ordenadas por colores. Y el orden correcto para los colores es el de las cajas de Alpino; blanco, amarillo, naranja, rosa, rojo, azul, verde, marrón y negro. 

Con lo cual tender es fácil; la prenda más grande se prende con pinzas de color blanco, si no las hay amarillo. Y se sigue tendiendo con las pinzas de color amarillo hasta que estas se acaban. Porque no puedes comenzar otro color mientras queden del anterior.

Y, ¿qué pasa con la camiseta de antes? Nada, se reestructura el tendedero y, si es necesario, las pinzas.

¿Acaso no merece la pena perder un par de horas tendiendo para tener la satisfacción del trabajo bien hecho? 

Anda, Antonio, ponme un par de cervecicas,  que estoy deprimido, que me han llamado "maniático".

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Gestos

- Míralo. Salta, chista, silba, bracea, se agacha, se levanta, castañetea los dedos,... sólo le falta girar la cabeza.
- Antonio, cuando estás afónico eres un placer para la vista.

Personajes

En mi discurrir por la vida he encontrado dos tipos de personajes que se complementan.

El entendido, que sabe de que habla. Al que le dices, ayer casi quemo la casa. Después de tres meses haciendo la chimenea se me calentó el cabecero de madera, prendió y no había manera de deshacerse del humo. Tuve que desmontar media campana para descubrir el problema.

Y te dice, "hombre, eso te puede pasar si has cometido al menos uno de los tres errores que te voy a enumerar". Y te los enumera, y tu reconoces haber cometido al menos dos, así que te alegras de que no haya sido nada y te jodes por tener que deshacer y volver a hacer.

 

Y luego está el "enterao", el que te dice, "eso ya sabía yo que te pasaría". Pues si durante tres meses has visto que estaba con la faena y no me has dicho nada; o eres un profeta a hechos consumado o te querías reír de mi. Y, como de los dos, el único que ha construido un fogaril, he sido yo, quiero creer lo primero.

Antonio, anda ponme dos cervecicas, a ver si se me va el sabor a humo. 

Un apagón ¿p'a qué?

No estoy en contra de los gestos para salvar el planeta, pero lo que me molesta es que no sean más que eso, gestos.

Un apagón mola mucho y sale en las noticias, pero nadie habla del coste energético que genera volver a encender todas las luces.

¿Porqué? Por que nos estamos quedando sólo en la superficie, y no hay valor para profundizar más.

Lo que está claro es que los científicos, como los médicos, siempre se ponen en lo peor. Y basándose en estadísticas y en estudios.

Y la única manera de salvar el planeta es hacer caso al pueblo. Está claro que el hombre de la calle sabe mucho, no hay más que ver las encuestas, todo el mundo ve los documentales. Y eso da mucha sabiduría.

Así que, volviendo la vista al pueblo llano encontramos un aforismo que, no sólo resume el problema del cambio climático, sino que, además da soluciones. Como debe ser, que para poner problemas ya están los pesimistas y Rajoy.

Dice la voz popular; "Caga más un buey que cien golondrinos".

¡No es posible que, hasta hoy, nadie se haya dado cuenta!

Si un animal grande contamina más que cien animales pequeños, la solución está clara. ¡Exterminemos los animales grandes!

Quítate las manos de la cabeza, que es lo más lógico.

Todos los animales más grandes que un caballo, erradicados.

Pero, las cosas hay que hacerlas bien, porque enseguida se apuntan indocumentados a sacar tajada.

Cacerías de elefantes; desplazamientos en avión (sí, contamina mucho, pero el beneficio de exterminar a los elefantes compensa), cenas de gala (se produce mucho desperdicio, pero así la industria del reciclaje en esos países se revitaliza), guías locales (algo tienen que ganar los autóctonos, y además son más baratos), y así podríamos seguir enumerando. Por supuesto, todo esto organizado por grandes agencias occidentales, ya que en esos países está demostrado que no tienen preparación para gestionar esas actividades. Y, además, que si comienzan a tener dinero, se empeñarán en tener tele y frigoríficos, y si gastan energía, no hacemos nada. Lo comido por lo servido y mira tú para que nos ha servido el trabajo que hemos hecho.

Item con las ballenas. Los insectos, aunque diminutos, por las molestias (y el asco que dan) entran en el mismo saco, que muchos pequeños también pueden igualar a un grande.

Las ventajas de este sistema son evidentes. Al desaparecer los animales grandes, la comida y el oxígeno que generan son aprovechados por los animales más pequeños. Y, al no generar residuos, dejan de ser parte del problema.

Sé que este plan tiene lagunillas, pero seguro que si le damos un par de vueltas, terminamos encontrándole lógica.

En fin, Antonio, dame dos cervecicas, que de tanto decir tonterías, al final se pensarán que hablo en serio.

Telemárketing

-Hola, le llamamos de su entidad financiera para ofrecerle un producto para protegerse usted y su familia.

-¿Y qué es? ¿Un perro, una alarma, una motosierra?

-... ¡No! Es un producto para protegerse usted y su familia.

- ¿Para protegerme de qué o de quién? ¿De los malos, de los extraterrestres, del pedrisco, de la malaria,...?

-... ¡No! Es un producto... para protegerse... usted... y su familia.

- ¿Pero qué es? No me tengas en ascuas. ¿Qué me estás ofreciendo? ¿Un rifle, un paraguas, un seguro?

- Un producto... un seguro.

- ¡Haberlo dicho antes! No me interesa, gracias.

 

Sigo pensando que los manuales de telemarketing no están muy bien hechos. Por otra parte, perderíamos un montón de buenos ratos.

Dame dos cervecicas para celebrar que en un libro no están todas las respuestas. 

 

Injurias baratas.

- Pues por tresmil euros, casi te puedes pensar decirle cuatro cosas al rey.

- Vale, Antonio, lo que tú digas... 

 

¡No te metas!

Es evidente que alguien tan desactualizado como yo no podía sustraerse a la controversia generada por el Juancar y el Hugo. Eso sí, fuera de tiempo, como siempre.

A mi Chavez (con Z de Zapatero) me parece un bocaespuerta. Y su actitud durante la locución de Zapatero me pareció de mala educación. Aunque estuviera expresando lo que todos pensamos de Aznar (también con Z de Zapatero).

Pero el rey, Juancar I el campechano, no tiene ningún derecho, es más, ni ninguna excusa, para encararse con él. Interrumpiendo de nuevo la locución de Zapatero.

Aunque sea el rey no puede ningunear al Presidente. Porque le hace la cama a los que dicen que Zapatero no debería estar ahí. Porque le hace la cama a los que opinamos que la figura del rey es algo obsoleto y anacrónico (siendo ambos términos de un significado similar).  Porque le da más importancia a Chavez de la que merece. Porque salta por encima de Zapatero, anteponiendo la monarquía impuesta a la democracia. 

No señor, cuando a un bocaespuerta le contesta un bocachancla, lo único que se consigue es escuchar gritos y estupideces.

Anda, Antonio, mira a ver si me dejas el periódico de ayer, que este que estoy leyendo es un poco antiguo. Y ponme dos cervecicas, ya que vas. 

 

Dieta

- Antonio, te veo mustio.

- Mi mujer que me ha puesto a régimen, sólo me deja tomar leche desnatada y merluza hervida. ¡Estoy hasta los cojones de la dieta blanca!

Onírico

Ayer tuve el peor sueño de mi vida.
Incluso peor que aquella noche que soñé que me perseguía Mariñas, con lúbricas intenciones.
Anoche soñé que me tocaba la lotería de Navidad.
Alegría, alharaca, fiesta, cervezas de dos en dos (por supuesto).
Pero, en un momento de lucidez, entre el sueño y los vapores etílicos (¡Qué poder tiene la mente!) decidí echar un vistazo al número premiado. El causante de nuestra felicidad.
No pude, no sé si fue por los nervios, o por el codazo que me dio Alicia Borrachero (¡qué pasa, es mi sueño y viene quien yo quiera! Sin contar con lo adecuado del nombre).
Me desperté.
Intenté volver al mismo sueño, ver el décimo o perseguir a Alicia, mejor lo último.
Imposible.
Y, esto es lo peor del sueño.
Soy escéptico por naturaleza. No creo en los sueños premonitorios.
Pero...
¿Y si el día anterior al sorteo vuelvo a soñar con el número y luego toca?
¿Y si es uno de los dos números que tengo?
¿Y si es un número que me ofrecen y rechazo?
¿Porqué tendré yo una mente tan torturada?
En fin, Antonio, dame dos cervecicas. Estas te las pago con el gordo de Navidad ¿Vale?

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¿esto qu'es?

Ayer estuve de visita en casa de mi hermana.

Como una vez vi un ordenador de lejos, consideraron que yo era la persona más indicada para instalar el mesenger (utilidad que he denostado desde que oí hablar por primera vez).

Para que lo use mi sobrina.

Sólo tuve que crearle una cuenta de correo, descifrar, transcribir y añadir todos sus contactos/amigos (perfectamente mal escritos en una agenda de papel) y, aprender a usar el messenger  (utilidad que he denostado desde que oí hablar por primera vez).

Lo siguiente fue mostrarle que el messenger (utilidad que he denostado desde que oí hablar por primera vez) funcionaba y desmontar el ordenador, para llevárselo a los que saben configurarlo y que lo dejen bonito.

Anda, Antonio, ponme dos cervecicas, que ver la cara de resignación en los niños me da mucha sed. 

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