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Dos Cervecicas

Todo debe cambiar, para seguir igual.

Me he cansado.

Parece que la vida ociosa es el paradigma de la buena vida, pero es una percepción erronea.

Ahora que las obligaciones me lo van permitiendo, ha llegado el momento de desperezarse. De levantarme de esta banqueta en la que llevo sentado casi dos años (incluyendo el periodo sabático).

Y, volver al monte, como las cabras.

Sé que el Antonio me echará de menos. Me lo ha demostrado esta mañana cuando me ha mandado "atomarpolculo d'ahí, qu'hay que poner los helaos".

Así que me voy, a ver mundo y a ir contándolo.

 

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TELETIENDA

¿Harto de ejercicios que no parecen funcionar y agraden tu cultura?

 

¿Cansado de que todos los métodos terminen en ing o lleven kas y haches donde no deben?

Tenemos la solución.

 

¡¡Bailables!!

 

La única serie de ejercicios basada en bailes tradicionales 100 % aragonesa.

 

¡¡Bailables!!

 

Ponte en forma reforzando tu aragonesismo.

 

¡¡Bailables!!

 

Tres completos deuvedés, con todas las danzas y mudanzas.

¡Balls!, ¡Paloteaos!, ¡Polcas!, ¡Villanos!

 

¡¡Bailables!!

 

Un deuvedé por provincia.

 

Comprando Huesca y Teruel, regalamos Zaragoza.

 

Oferta especial; comprando la colección completa, un gorro de cintas de Yebra de Basa, un cachirulo y un chiflo.

 

Testimonios reales.

“¡La más completa colección de ejercicios con música tradicional nunca vista! El aerobic es historia”. Nancy Usero.

 

“nunca, nunca, había pensado que el aragonesismo era tan divertido y sano”. J. A. Biel.

 

¡¡Bailables!!

 

El ejercicio definitivo. Llama ahora y benefíciate de sus ventajas cardiovasculares.

 

Avalado por las principales organizaciones de Gaiteros y Dulzaineros.

 

* los comentarios y los avales pueden no ser ciertos ni reales.

 

 

 

Joaquín y Joaquín.

En  esa edad indeterminada, en la que estábamos entre seguir jugando con los madelman (que lo pueden todo) y sacarnos el carnet de conducir, nos hablaron del naturalista.

Ya habíamos visto "En busca del arca perdida" y habíamos oído algo de Greenpeace, así que esperábamos a un tipo, vestido de caqui, capaz de coserse una herida con el cordón de los zapatos en plena refriega contra un ballenero. Claro, el cine aún nos podía.

Así que, cuando apareció Joaquín, impecablemente vestido con sus vaqueros y su polo, nos sorprendió su aspecto.

La (pequeña) decepción se transformó en un sin parar de información, paseos y carreras por el parque. Nunca habíamos visto tanto en un espacio tan reducido. Terninamos agotados pese a nuestra juventud.

Aún me lo encuentro de vez en cuando. Trabaja en un banco y sigue teniendo una sonrisa en la boca y unas palabras amables.

 

Joaquín, el otro, es pintor, de cuadros. Cuando lo conocí tenía apellido (y aspecto) de mexicano. También tiraba con armas de avancarga, lo que acentuaba su aspecto de haber conocido a Zapata. Ahora se ha afeitado el bigote, pero sigue siendo moreno y recio.

Un día comenzó a correr. Poco a poco fue participando en carreras mayores. La última vez que lo vi acababa de ganar la carrera del Pryca (así nos entendemos todos). Me invitó a tomar una cerveza en la zona VIP y estuvimos repasando amigos y conocidos.

Joaquín tiene acondroplasia. Joaquín sufrió poliomielitis y no puede mover las piernas. Cuando me encuentro con ellos siento que la discapacidad la tengo yo. Nunca me atrevo a preguntarles si estarían más cómodos si me agachase para hablar con ellos.

 

Recorte de prensa.

“ESPECTACULAR REDADA.

 

Redacción.

 

Efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, apoyados por dos vigilantes jurados, un camarero y la cocinera, detuvieron ayer a lo que, en palabras del camarero, se considera “una peligrosa banda de malos malosos y más les ha valido entregasen”.

 

Al parecer, habían contratado los servicios de un conocido hotel de la zona para celebrar una conferencia, al más alto nivel, con objeto de dominar el mundo.

“Al verlos a todos disfrazaos me pensé que eran una concentración de friskis desos”, comentó la cocinera.

 

En estos momentos prestan declaración varios individuos sospechosos. Sus gatos han sido puestos a disposición del Asilo de Animales Desamparados. Asimismo se encuentran incomunicados al menos una docena de tipos vestidos con mallas y trajes ajustados que dicen ser superhéroes. Se especula sobre su relación con el día del orgullo gay.

 

El supuesto jefe de la banda, autodenominado Doctor Pedante, que leyó la conferencia de presentación aprovechó el bullicio de los aplausos para esfumarse entre una humareda. “Talmente como en lluvia de estrellas”, comentó un testigo presencial.

 

No se descarta que dicho “Doctor Pedante” siga intentando atentar contra el medio ambiente, por lo que se advierte a todos los habitantes de la zona que no se dejen engañar con promesas que parezcan ofrecer dinero fácil.”

 

La Gaceta del Ebro.

Sección local.

25 de octubre de 2007.

 

Discurso

"Odiados amigos, odiadísimos enemigos.

Es un placer que hayáis contado conmigo (¿Acaso había alguien mejor?) para inaugurar estas jornadas. EL MEDIO AMBIENTE, EL DESAFÍO DEL SIGLO XXI.

Como todos sabéis, el objetivo único de nuestra asociación, y de cada uno de nosotros, es dominar el mundo...

Hasta ahora han fallado casi todos nuestros planes. ¿Porqué? No respondáis, os lo digo yo. Por que nadie ha contado con los futuros dominados para llevar a cabo su dominación.

...

Debemos empezar por pequeños gestos. Conservar la caja de los electrodomésticos que compren. Crear puntos limpios en los que no puedan tirar los resíduos que realmente contaminan...

... Y, lo más importante; obligarles a generar toneladas de envases de plástico... pondremos los contenedores lo más lejos posible y siempre con coches aparcados para impedir tanto su llenado como su vaciado.

Debemos empezar por lo minúsculo. Convencer a los consumidores que son mejores dos botellas de 750 que una de litro y medio. Más manejable, mayor frescura, menos contenido desaprovechado... nuestros departamentos de márquetin se ocuparán de ello.

...

Me doy cuenta de que la inmersión debe ser paulatina. Por eso propongo que, a partir de 2009 todos los productos comestibles lleven envase individual.  Las madalenas, las galletas,... los donuts. ¿quién se va a resistir a poner galletas y madalenas en la misma caja y que las unas no se pongan blandas y las otras duras?

....

Os aseguro que siguiendo estos consejos, en torno al 2025 nadie podrá gestionar las toneladas de plástico que se generen. Y, probablemente, ni siquiera habrá petróleo para fabricarlas."

 

Extracto del discurso de apertura de la conferencia sobre medio ambiente de la Confederación de Malos Malotes.

Hotel Pepa. Villafranca de Ebro. Octubre de 2007.

 

¿No te das cuenta?

- ¡Buenos días! A levantarse.

- Papá, tengo mucho sueño...

- Pues esta noche, en vez de ver Hanna Montana, te acuestas antes.

- Pero, papá... ¡ El sueño lo tengo ahora!

Cariño

Veo a la gente pasear  despreocupada.

 

El edificio no tiene mucha altura. La suficiente para que pierdan su humanidad.

 

Recuerdo a mi padre. Siempre he querido complacerle.

 

"Ayer, durante la celebración de un encuentro de categorías inferiores se produjo -¡Que no pase! Gritaba. ¡Que no pase!- un terrible encontronazo -¡Mátalo, mátalo!- que ocasionó la muerte de un jugador..."

 

Dejé de jugar al fútbol, creo que mi padre tenía miedo de que me hiciése daño.

 

Me fijo en un calvo. Muy calvo. Demasiado brillo. Debe pulirse la cabeza cada mañana. El reflejo del sol me molesta. Mejor el grupo de niños. Son más activos, pero no se salen de los límites del arenero.

 

No entendí el cambio de casa. Iban a poner ascensor. Aunque el viejo del primero no quería.

 

"Trágico suceso en nuestra ciudad. Un anciano -Si tuviera que subir hasta aquí todos los días- cayó ayer desde un tercer piso  - ¡Cómo me molestan estos egoistas!- por el hueco de las escaleras. Se desconocen las causas por las que la víctima, que vivía en el primero, había subido a los pisos superiores..."

 

Ayer, cuando llegó a casa, estaba más huraño de lo normal. -Estoy harto de la gente, - me miró avergonzado -no hacen más que cuchichear a mis espaldas.-

 

Hay una pareja en un banco, se miran, se hablan, se ríen. Quizá se estén riéndo de mi padre. Ellos también.

 

Aprieto el gatillo.

 

Frío

La luz cegadora me despertó.

Siento frío y no podría precisar cuanto tiempo llevo durmiendo.

La luz me deslumbra, pero no puedo cerrar los párpados.

Algún insecto se pasea por mi pecho. Estoy demasiado cansado para espantarlo, ya se irá.

Una forma indeterminada me proporciona algo de sombra. Parece una mano.

Aprovecho para mirar, de reojo, mi pecho. No hay ningún animal. Ni siquiera hay piel. Ni huesos. Sólo las entrañas, invadidas por varias extremidades que hurgan. No son manos, no tienen uñas. De color verdoso, uniforme con el brazo y el resto del cuerpo.

La luz no me permite distinguir con claridad. Sus cabezas son informes y en vez de boca, una membrana acompasa su respiración.

Escucho sus voces, pero no les veo hablar. No entiendo nada de lo que dicen.

No parecen de este mundo.

Tengo miedo. Pero no puedo moverme. Siento frío. Me adormezco...

 

- "A este me lo cerráis y otra vez al depósito. Y ligericos, que tengo otra clase y necesito el quirófano.  Y que alguien le cierre los ojos, que parece que nos mira."

 

 

La vía más difícil de La Pedriza.

Estuvimos dos días recorriendo La Pedriza con las familias. Subimos a dormir al refugio evitando la "autopista" y volvimos por el Cancho de los muertos (¿por qué se llamará así?).

 

Quedamos maravillados por la belleza de la zona, sorprendidos por el excelente rendimiento de los pequeños y, un poco cansados; Madclimber aún no tiene la rodilla recuperada y yo, como llevo el portabebés, siempre tengo la impresión de "ir de vacio", asi que, inconscientemente me lastro, y cuando tengo que llevar a la pequeña acarreo cerca de veinte kilos.

 

Pero, la cabra tira al monte, y el pequeño boulder junto al que comimos nos hacía ojitos.

 

La mejor manera de evitar las tentaciones es caer en ellas, así que decidimos darle unos pegues.

 

La plancha es lisa como un espejo y vertical, al menos no extraploma.

 

Las presas resultan evidentes, pero inasibles. Son como de jabón, pero untadas de mantequilla.

 

Las regletas escupen, y los romos más.

 

Coloco las manos, demasiado separadas, apoyo el pie derecho, despego el pie izquierdo y, me voy al suelo. Soy escalador de IV, es demasiado para mi.

 

Lo que peor me sabe es que era un juego en un parque infantil.

Crónica Ceniza del Siglo XXI

El lunes, aprovechando la "okupación" de la casa de Madclimber, y abusando de familiaridad, tomé algunos libros de su biblioteca. Para ojearlos con los ojos y hojearlos por las hojas. De forma inconsciente fui dejando uno sin tocar. Pero la indolencia es peligrosa, y, al final, mis dedazos cayeron sobre el.

Escrito por un montañero mediático, pero con fama de gafe, nos sirvió para toda suerte de chanzas y bromas gruesas. Bien por conjurar, mediante el humor negro, una suerte de superstición atávica, bien porque somos así de cabrones.

A la mañana siguiente me desperté con dolor de cuello y de cabeza. Lo achaqué a una mala postura durmiendo.  Cómo el día anterior había gastado todo el efectivo (siguiendo mi costumbre de no llevar casi dinero, hice una mala previsión), comimos en un chino que aceptaba tarjetas (no me gustan los chinos, aunque este me sorprendió, ni nos aceptaron la tarjeta, ya dije yo que teníamos que ir al de las hamburguesas).

Intenté sacar dinero en un cajero, pero no tengo la tarjeta activada (menos mal que Madclimber estaba para salvarme el culo, ahora le tendré que dejar los crampones cada vez que pase por Zaragoza). A la hora de irnos, el coche estaba sin batería. Un teléfono con problemas de red, el otro sin saldo...

Por suerte, un señor con pintas (y actitud) de mecánico me echo un cable (a cada borne) y el coche arrancó. Aprovecho para decir que, según treinta minutos de estudios de campo, el 2 % de los conductores llevan pinzas de batería.

En casa, por fin, he cogido el único libro de este mediático escalador y lo he metido al congelador. No porque crea en supersticiones, sino porque soy así de cabrón.

Yo tenía.

Yo tenía unos abdominales marcadísimos.

Eran una tableta de chocolate perfecta.

Las aristas resultaban cortantes de tan perfilados.

Cada vez que me quitaba una camiseta se me enganchaba y se rasgaba.

Por no decir que me pasaba todo el día en la cocina; que macarrones, pues a rallar queso en los abdominales; que tarta, pues chocolate; que anemia, pues barras de hierro, y claro, eso había que limpiarlo depués.

Ducharme era un suplicio, horas y horas rascando entre músculos para que no se quedase nada de roña.

Por suerte, un día se me cayeron los abdominales de leche y me salieron los de cerveza.

Menos mal, no me daba tiempo a ahorrar lo suficiente para ponerme botox.

 

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42

Cuarenta y dos es la respuesta, todo el mundo lo sabe, al menos los maratonianos y los autoestopistas.

 

Cuarenta y dos, además de ser la respuesta, es un número bastante bonito. Sonoro. Par. Nemotécnico; el primer guarismo es el doble del segundo.

 

Mi problema es que está dejando de ser un número para convertirse en una edad.

 

Y ya no estoy para estos trotes, para ir cumpliendo años, así, alegremente, aunque sean de uno en uno.

 

Porque me encuentro sumergido en la crisis de los cuarenta.

 

Al parecer no es grave, he preguntado por ahí, y se suele solucionar con un coche deportivo, o cambiando de pareja (he oído que los mejores resultados se dan cuando la nueva pareja es más joven, incluso de la mitad de la edad del enfermo).

 

Aparentemente es fácil salir de este estado, salvo que… no me gustan los deportivos, siempre he sido más de furgonetas (supongo que será por haber visto tanto Equipo A), y que estoy enamorado de la mujer con la que me casé, y si no fuera el caso, no me siento capaz de compartir mi vida con una niña de veintipocos, si con mi hija de seis años no me entiendo, y eso que antes de la adolescencia aún razonan.

 

¿A que viene esto? ¿La crisis de los cuarenta no se pasa a los cuarenta? Pues sí, pero yo esto de las temporalizaciones de las crisis lo llevo muy mal. La crisis de los treinta me llegó a los treinta y siete, por desgracia, la crisis de los cuarenta me empezó a los treinta y ocho. Y claro, cuando llevas los biorritmos cambiados, cuesta mucho centrarte de nuevo.

 

Es creíble, incluso puedo convencer a alguien de que es así. Pero no es cierto.

 

En realidad no he entrado en crisis por estar a punto de cumplir cuarenta y dos.

 

Voy a cumplir cuarenta y dos mientras estoy en crisis.

 

Y estoy en crisis laboral; creo que podría trabajar en algo que me llenase más, pero como no estudié, no estoy titulado (aunque esté capacitado). Y en mi trabajo hay mucho de apuesta personal, y no me gustaría tener la sensación de retirarme sin ganar. Y estoy en crisis deportiva; me gustaría salir más al monte, pero eso significa “aparcar” a mi familia, y ya bastante dejo de verlas durante la semana como para, encima, no verlas el fin de semana y, además, cargar a mi mujer con la “faena” de aguantarlas esos días que no hay cole.  Y salgo con ellas, y son excursiones agradables, pero a veces se me quedan cortas.

 

Mi amigo psicólogo (al menos, mientras le pagué las sesiones era amigo mío. No creo que me engañase, era un señor con bata blanca) me dijo que la culpa es mía. Por utilizar palabras. Claro, si a la pregunta “¿q´tal, co?”, respondiese “¡Bien, co!” o “¡Asin, asín, co!” no tendría problemas, sobre todo porque al no saber explicarlos pensaría que no existen.

 

Pero, cuando eres capaz de dar una respuesta compleja (más de dos monosílabos) a cualquier pregunta, terminas haciéndote preguntas complicadas. ¿Quién soy? ¿Dónde voy? ¿A qué velocidad corre el guepardo?

 

Y, la respuesta, de momento, está en mi mismo.

 

Porque la respuesta definitiva es 42.

 

 

 

 

¿Echamos la última?

Tras la última actividad con raquetas, en la que había más barro que nieve, decidí dar por terminada la temporada invernal y, sobre todo, lavar la ropa. Aunque mucha gente no lo sabe, el Goretex y los forros polares se pueden lavar.

Pero las coincidencias existen, así que el jueves recibí una llamada de Madclimber; "Trabajo el lunes en Zaragoza, ¿Hacemos monte este fin de semana?". "Vale, aún puedo recuperar la ropa del cesto de la lavadora."Supongo que lo entendió, tener vida propia es lo que tiene...

Diferencial; el fin de semana pasado estuve en Benasque. Al menos dos de las cuatro rodillas que juntamos entre ambos no están muy finas y, la nieve no está en condiciones adecuadas.

Así que, el Moncayo se presenta como una buena elección por Gendarmes; 30 º a 35 º, aproximación rápida, descenso cómodo y bar junto al coche (o aparcamiento junto al bar).

Madrugamos (sin exagerar) y a las 8 ya estábamos con los crampones y los piolets estrenando el corredor. La consistencia de la nieve nos permitía avanzar sin liarnos con cuerdas y anclajes, así que, en poco más de una hora estábamos en la cima, pasando frío, disfrutando de la soledad y planteándonos si comernos las galletas anticolesterol o masticar el envoltorio, que era más sabroso.

Descenso por la normal, miradas de envidia de casi todos los grupos que comenzaban la ascensión, apuestas sobre cuantos y cuales llegarían arriba (la parte superior estaba helada) y cervecica (2) en el bar.

Una buena opción y una excelente compañía para terminar la temporada de invierno.

la foto es cortesía de Madclimber (de rojo). Yo hace muchos años que dejé de fotografiarme en el monte.

 

El hábito no hace al monje.

Dicen, los que saben, que es dífícil generar hábitos, pero que luego ya no se pierden.

No creo que sepan tanto.

O quizá tienen razón.

Una vez que pierdes, o abandonas, el hábito de la escritura, cuesta mucho volver a el.

Y, cuando de nuevo crees que tienes algo que decir, se te han olvidado los recursos para hacerlo.

Pero, al menos, has aprendido algo, que quizá esto no sea un sacerdocio, que quizá esto no requiere ocupación full-time.

Y, heme aquí, de nuevo. Más viejo e igual de sabio (que es una manera de decir "tan tonto como antes").

Perdón por la espera, no me ha dado tiempo de llegar más tarde.

 

Inspirándome

Para una vez que me pongo a plagiar, me sale Gloria Fuertes:

El mono mulato no calla un rato.

"Calla un poco, que me vuelves loco".

El mono mulato me ha tirado un plato.

Me ha dado en la cabeza, que pereza.

 

 

Así, cuarenta años no son nada.

Apenas habían transcurrido dos días desde que recibí el correo de bloguzz para confirmar datos, cuando, a las ocho de la mañána apareció en mi puerta un mensajero con un paquete; El tratamiento intensivo Stop Caídas de Garnier.

Cuando, hace "una pilera" de años, descubrí que perdía pelo (como los perros y las culebras), mi madre (que no hay más que una) apareció en casa con un innovador tratamiento que sólo consistía en cinco botes, del mismo color y tamaño, cuya única diferencia era la etiqueta y la frecuencia de uso; uno los lunes y miércoles, otros martes y jueves, otro lunes y miércoles alternos en semanas alternas, ... y no leí más. Decidí que si se me tenía que caer el pelo, ya lo recogería.

Pero la tecnología y la industria farmaceutica hacen maravillas, y, extrañado por el pequeño volumen del paquete, lo abrí para encontrar una grata sorpresa: un bote de champú y una caja de ampollas, y unas instrucciones de uso sencillas y claras. UTILIZAR A DIARIO (o tres veces por semana).

Por fin, un tratamiento que hasta yo puedo seguir.

He de decir que en la muestra hay doce ampollas (de plástico, fáciles de abrir y de utilizar), y que Garnier sugiere que el tratamiento es efectivo a partir de seis semanas.

Hablemos de nuestro libro: El champú, con esencia de frutas. Soy uno de esos desequilibrados que tienen desequilibrado hasta el cuero cabelludo. Los champús tienden a provocarme caspa, salvo los neutros y algunos de niños. Todo un acierto, después de varias semanas oliendo a mandarina (que tampoco es malo, pero cansa), he conseguido oler a otras frutas.

No me ha provocado caspa ni picores, el aroma no es demasiado penetrante y no escuece (mucho) en los ojos. Eso con un uso diario.

El AMINEXIL, en las susodichas ampollas, es fácil de aplicar, sobre la cabeza, desde arriba hasta abajo y con un suave masaje circular.  A mi, que llevo el pelo corto, me parecía demasiado producto, pero, por no desperdiciar, me ponía, si era necesario, como una sopa.

En resumen: las virtudes del tratamiento; es fácil de aplicar, es equilibrado y no necesita mucho espacio.

los inconvenientes,... los inconvenientes,...eeeeh..., ... que la muestra de prueba sólo da para cuatro semanas.

 

 

 

Adicto a la expo

Un pase permanente de la Expo ha decido abrir un blog: Adicto a la Expo

Le deseo buena suerte en su nueva, aunque corta, singladura.

Un mal día.

No era su mejor día, si alguna vez había tenido un día bueno.

En el expoautobús le robaron la cartera, poco le importaba ya, tampoco necesitaba identidad, y la entrada estaba en otro bolsillo.

No le dejaron pasar la navaja. "Puede dejarla en consigna". "Sí, claro". "La fianza son cinco euros". ¿Y de qué me va servir la navaja en la consigna? ¿Y qué hago luego con la ficha? ¿Cinco euros? Si la navaja vale tres. Así que prefirió tirarla al río. Con tan buena suerte que acertó en la cabeza de uno de los policías que patrullan el Ebro. Segundos después dos policías enormes habían caído sobre él, lo levantaron en vilo y, sin volver a tocar el suelo con los pies, lo sentaron en una silla, esposado y ensangrentado.

Habían pasado dos horas cuando le permitieron salir y visitar la Expo. "Y cuidadico, que te vigilamos". Su amargura había aumentado durante el interrogatorio. La camiseta rota y los raspones de la cara generaban curiosidad. Siempre había sido un individuo anónimo, pero ahora todo el mundo le miraba. Bueno, tampoco es tan malo, pensó, mañana todos recordarán al de la camiseta rota.

Ya no podía cortarse las venas en el Pabellón de Murcia, o en el primero que tuviera un rincón oscuro. Así que cambió de idea, subió a las terrazas superiores, tomó carrerilla y saltó por encima de una barandilla. Debería haber mirado antes, se dijo mientras caía sobre una sombrilla y, enroscado entre tela y varillas perdía los dientes en el canto de una mesa.

"¿Pero tú estas tonto o qué?". Reconocía al policia. Apenas dos horas y veinte minutos antes se había sentado frente a él. "Yo lo que quiero es suicidarme". "Pues tirate al río y deja la Expo en paz, coño, que aquí vienen niños". Sollozó, intentó aguantar las lágrimas pero se derrumbó. "No se nadar, no se nadar", repetía a voz en grito mientras un grupo de chavales, empapados en las fuentes de agua, hacían corro alrededor de la ambulancia.

 

Regalo Cactus.

No, no tengo ninguna foto en la que parezco un acerico. Ni tampoco es la de las supernenas.

Simplemente, regalo cactus. De esos redonditos, que dan una flor en primavera.

Son de fácil mantenimiento, en tres años no he conseguido matarlos. Necesitan poca agua y pinchan una barbaridad.

Si alguien quiere alguno, que lo diga.

Por motivos evidentes, el regalo lo hago en Zaragoza, así que si alguien de "provincias" quiere uno, tendrá que aprovechar la visita a la Expo para recogerlo.

 

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El Maligno B

 

El Maligno B acarició, de nuevo a contrapelo, a su gato.

- ¿Pero qué se haan creído?- gritó- ¡Marciaal, Marciaalico! ¡Deja lo que estés haaciendo y ven enseguida!

- ¿Señor?

- ¿Dónde estaabas? ¿Por qué has taardado tanto? ¿Qué es esto? ¿Le haas dado de comer al gaato?

- Detrás de usted. No he podido venir más rápido. Un blog, cuaderno o bitácora. Sí.

Mientras digería toda la información el Maligno B volvió a sentarse. Esta vez el gato no se encaramó a su regazo.

- ¡Ya se que es una bitáácora! A lo que me refiero es a lo que haan escrito.

- Al parecer quieren homenajear a Don Paco Martínez Soria.

- ¡Don Fraancisco, Don Fraancisco! ¿Pero, no lo entiendes?

- Quieren resaltar su personalidad y glosar sus películas.

- ¡Nooo! ¡Que paareces tonto! Esto es una maaniobra orquestada por un grupúsculo antiregionaalista. Son demaasiado listos, no me esperaba esto de ellos. – El Maligno B agitó el ratón buscando algo entre los archivos del ordenador- El aaño pasado Esteso, este Don Fraancisco… Si siguen aasí terminaarán homenaajeando al Juaan de Laanuza, y eso no podemos consentirlo. ¿Verdaad?

- ¿Hablo con alguien de arriba para que prohíban los blogs? O mejor ¿Solicitamos un trasvase de blogueros antitodo a China? –Dijo Marcial- Aunque habrá que evitar la palabra trasvase… ¿Cambio temporal de ubicación?

- ¿Pero tú, paara qué tienes la caabeza? ¿Para llevaar gorros de esquí? De momento, al inventor de laa idea le mandas a laa cuadrilla del sombrero. Para que vaaya de cinéfilo. Y luego pones un bot a generar entraadas y comentaarios, iguaal que hicimos con el que empezó lo de Esteso. Como al otro especiaalito lo tenemos entretenido con lo de la baandera tampoco molestaará de momento.

- ¿Y los demás?

- Sólo nos queda una solución. Acompááñame.

El Maligno B se incorporó, dirigiéndose a la librería. Seleccionó un libro titulado “Estatuto de Autonomía” y lo movió. Una portezuela se abrió a su derecha. “Naadie descubrirá nunca esta entraada secreta”. Franquearon la puerta, que se cerró a sus espaldas. El angosto pasillo daba acceso a un luminoso laboratorio, desconocido hasta ahora para Marcial.

- Señor, ¿qué es esto?

- Esto es un laaboratorio. ¿No ves las probetas y los tubos de ensayo?

- ¿Pero, para qué sirve?

- Para creaar las siete plaagas, o máás, luego las destruyo y sigo paareciendo imprescindible, paara que mi poder aumente día a día. Aasí, en un futuro próximo, gobernaaré el mundo. Es un plaan lento, pero soy genéticaamente caabezudo, así que lo conseguiré. Primero esta regioncita o Liechtenstein, lo primero que paase, y luego el mundo.

- ¿Y…?

- ¿Y qué vaamos a haacer aaquí? ¿No quieren Paaco Martínez Soria? Pues vaan a tener Paaco, hasta haartarse. Duraante todos estos aaños he ido recuperaando AaDN de varios faamosos muertos. Esperaaba el momento de utilizaarlo y, por fin, ha llegaado.

-

- Vamos a mezclar el AaDN de Don Francisco con esaas crías de Mejillón Cebra. Lo soltaaremos por el Canal y por la Torre del Aagua. ¿Te imaaginas? Millones de mejillones apiñados, con sus conchas que paarecerán boinas. Toda la ciudad llenas de Paacos Martínez Cebras. ¡Juuaaaajaaaa! – La terrible risotada llenó el laboratorio, haciendo temblar varios tubos de ensayo y apagando un mechero Bunsen.

 

 

 

- ¡Elvis, Elvis! ¿Te encuentras bien?

- Priscila, por favor, prométeme que, si alguna vez me muero, no permitirás que ningún tartamudo se acerque a mi cadáver. Y, no quiero volver a comer mejillones, me provocan pesadillas.

Los dos viejecitos intentaron volver a conciliar el sueño.

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