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Dos Cervecicas

Frío

La luz cegadora me despertó.

Siento frío y no podría precisar cuanto tiempo llevo durmiendo.

La luz me deslumbra, pero no puedo cerrar los párpados.

Algún insecto se pasea por mi pecho. Estoy demasiado cansado para espantarlo, ya se irá.

Una forma indeterminada me proporciona algo de sombra. Parece una mano.

Aprovecho para mirar, de reojo, mi pecho. No hay ningún animal. Ni siquiera hay piel. Ni huesos. Sólo las entrañas, invadidas por varias extremidades que hurgan. No son manos, no tienen uñas. De color verdoso, uniforme con el brazo y el resto del cuerpo.

La luz no me permite distinguir con claridad. Sus cabezas son informes y en vez de boca, una membrana acompasa su respiración.

Escucho sus voces, pero no les veo hablar. No entiendo nada de lo que dicen.

No parecen de este mundo.

Tengo miedo. Pero no puedo moverme. Siento frío. Me adormezco...

 

- "A este me lo cerráis y otra vez al depósito. Y ligericos, que tengo otra clase y necesito el quirófano.  Y que alguien le cierre los ojos, que parece que nos mira."

 

 

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2 comentarios

laMima -

Jo tío...que miedo...acabas de "tocar" una de mis pesadillas..

Alpaca -

Me ha encantado... ese final... qué gustazo leer cosas así.
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