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Dos Cervecicas

Trabajos ingratos.

Hay trabajos que nadie quiere, pero hay que hacerlos.

Hay trabajos que, además de no lucirse, son temporales, nocturnos y en festivo, para ayudar más.

Por eso, yo nunca sería "analista del discurso del Rey".

Me pongo en situación y lo paso fatal.

Estás con tu familia, poniendo la mesa para cenar y, de repente aparece el escudo en la pantalla.

Sueltas los cubiertos (los buenos) sobre la mesa con tan mala suerte que las cucharas hacen trampolín a los cuchillos y dos tenedores terminan dentro de la fuente de langostinos, una cuchara de postre vuelca una copa de cava (que para eso son más altas) que se astilla. "Claro, como vamos a tener un juego de copas en condiciones si cada vez que pones la mesa rompes algo", y el único cuchillo al que le queda punta se clava en una vela del centro de mesa.

Retiras a los niños de delante de la tele, buscas el mando del vídeo, "Mari ¿dónde'stá'l mando?". "Quemesio, si el VHS sólo lo usas tú, y una vez al año". Al menos espero que la cinta del año pasado esté rebobinada. No. Sin rebobinar. Menos mal que aún está en eso de "españoles, la gueina y yo...".

Arrancas de las manos el cuaderno a tu hija pequeña para descubrir que ha dibujado trescientos árboles de navidad, doscientos cincuenta belenes y, al menos seis renos, en cada una de las hojas. Así que intentas encontrar huecos para tomar apuntes.

Tu cuñado, al que han echado de la cocina antes de que se terminara el plato de jamón viene, con un cerveza, a sentarse a tu lado. Y, como nota que estás falto de conversación te pregunta "¿pero aún usas un vídeo? Yo me he comprado una televisión de seis millones de pulgadas con SPF, NHQ, JKL, XYZ,...". Odias a tu cuñado aún más y estás a punto de decirle donde has escondido el jamón y el cuchillo cuando suena el teléfono..."¿Sí? dígame don Mariano, o don Iñaki, o don Josep,... Sí, lo estoy escuchando detenidamente. No se preocupe, en cuanto diga algo que nos afecte buscaré la manera de darle la vuelta para que parezca que habla mal de nosotros. Hasta luego".

"Papá, queremos ver los Simpson". "Hasta que no termine el rey no empiezan". "Yerno, a ver si este año no nos haces como siempre, que nos pasamos toda la cena con el discurso, ponme el programa de bailar". "Suegra, que es mi trabajo". "Ya le dije a la Mari que se casara con el hijo del frutero, que eso si es una profesión de verdad, y no la tuya...". "¿Pero que has hecho con los cubiertoooos? Que no se te puede encargar nadaaaa. Que te buscas cualquier excusa para no ayudaaar. ¿No puedes dejar la tele en paz y poner la mesa? Todos los años igual".

Que te vuelves para responder y los niños te apagan el vídeo para meter un DVD de los teletubbies.

La familia empieza a cenar, tu rebobinas la cinta. Comienzas a escuchar, atentamente, de nuevo. Y algo te resulta extraño. Pasas por alto que tu cuñado se esté comiendo los langostinos de tu plato. Y que el abuelo haya empezado la segunda botella de cava (tirando, por cierto una buena cantidad de espuma por la cabeza de sus nietos, y es que el parkinson no perdona). No, lo que te llama la atención es que en la foto de detrás del rey está Marichalar. 

Rebobinado, avance rápido, "yerno, ponme a la Igaritiburun, la de marinador". El mensaje de 2005. Rompes las notas. Avance rápido de nuevo "contigo no hay manera de cenar en Nochebuena, el año que viene te vas a casa de tu madre".

Vuelves a comenzar el visionado, pausa, rebobinado, subir el volumen, "¡Vecinooo! Mañana te pasas por la tienda de la chica, que vende sonotones....". Tomas notas. Suena el teléfono. "¿Sí? Sí don Mariano, o don Iñaki, o don Josep,... Sí,  no me he perdido ni una letra. Ahora lo estoy analizando a fondo, sí, no se preocupe que ahora mismo le envío el resumen a El Mundo, o La Razón, o La Vanguardia, O El correo español, El pueblo vasco, o La hoja parroquial, ahora mismo".

"¡Joer, cuñao! ¿No te vas a molestar porque se me haya caído la salsa del asao por encima de estos papelajos, si estaban llenos de dibujos de los críos, además, que una noche es una noche".

Por fin termina la cena y consigues que se vayan todos. Es tu momento, te vas al salón, enciendes la televisión, pones la cinta en el vídeo y lo primero que escuchas es "si te vas a quedar levantado ya recogerás el comedor. No sé que tienes con el rey, si todos los años dice lo mismo".

 

 

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5 comentarios

Isabel -

Todavía me estoy riendo... Lo mejor lo de la foto de Marichalar, jeje...
Feliz Año Nuevo!

laMima -

Este año se me pasó por completo maño ¿eso da mala suerte?.....
Ah, sepas que yo también me armo unos jaleos con las cintas y el rebobinado y los rotulicos de las pelis que estan grabadas....aishhh.
¡¡A empezar bien el 2008 !!!

Okok -

¡Lo que me he reído sola en el despacho! NO, no estoy analizando el discurso del Rey, yo tengo un trabajo digno como el frutero.

aguardentero -

¿qué? ¿al final, qué? mañana a las ocho quiero sin falta el informe encima de mi mesa, ah, y dos cervecicas,

salud,

unjubilado -

Esta vez no han sido dos cervecicas que ya te las habías tomado antes de llegar a casa y además rompes la tele, te bebes las cabezas de los langostinos... oye me acuesto que el suelo se me sube a la cabeza.
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