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Dos Cervecicas

Keane, Jack Keane.

 

No suelo jugar con el ordenador, ni con consolas, ni con cartas,…

Podría decir que el último juego fue Monkey Island, a principios de los 90.

Por eso, cuando vi en Bloguzz la aventura de Jack Keane, un montón de recuerdos se removieron y la solicité para prueba.

Ser casi virgen en el mundo de las aventuras gráficas tiene la ventaja de que todo te sorprende. Si a eso le añadimos que las imágenes son en tres dimensiones y que el doblaje es casi perfecto, olvidarte de Guybrush es fácil. El inconveniente es la falta de costumbre de mezclar unos objetos con otros para conseguir artefactos truculentos, adversidad esta que se ve claramente reducida si posees una mente tan desordenada como la mía.

El argumento es sencillo, trasladar a un agente británico (un extraño cruce entre Johnny English y Clouseau) a una isla remota, la base de un maléfico personaje que quiere acabar con el té del mundo. Cualquier idiota podría hacerlo, claro, pero el elegido no es cualquier idiota, es Jack Keane, capitán de barco.

Durante la instalación unos breves videos te muestran la dinámica del juego, coger, usar, saltar, trepar y conversar. Los programadores, además, han tenido el detalle de añadir un pequeño truco; pulsando la X del teclado se muestran los puntos de interés de cada pantalla, así no hay que perder tiempo “buscando píxeles”.

El juego cuenta con dos extras, que vas desbloqueando al recoger algunos objetos y/o realizar determinados malabarismos con ellos. Uno de los extras es un museo de muñecos de cera. El otro, al parecer, te permite jugar la aventura en blanco y sepia, más acorde con la época de la acción. Cuando termine la aventura ya os cuento.

También es cierto que en algunos momentos te atascas, claro, como además es un juego nuevo no hay trucos sueltos por Internet, así que no te queda más remedio que “escurrir”, porque “esbarizar” es resbalar (no debería explicarlo, así si alguien no entiende el chiste que pregunte).

Otro añadido del juego, es el rato que pasas intentando descubrir a quién pertenece la voz de los personajes.

En fin, un juego entretenido, para pasar el rato. Divertido y gracioso, a mi algunas conversaciones me han “matao” de risa. Y, aunque a ratos parezca que está programado para adolescentes, ¿qué tiene de malo “volver a los diecisiete después de vivir un siglo”?

6 comentarios

Okok -

Ya me llegó!!!

A ver si esta noche tengo tiempo para empezar a probarlo... auqnue las agujetas de la capoeira igual me complican la cosa. Me duelen músculos que no recordaba tener :D

SantIP -

Carina, no creo que nadie deba juzgarte por jugar. Otros vemos OT, e incluso opinamos de ello. Si te organizas bien, no te imaginas la cantidad de tiempo que puedes llegar a perder en tonterías.
Inma, somos carne de adicción, si no es al blog, es al videojuego, o al monte, o a lo que sea. En algo tenemos que ocupar el tiempo que no malgastamos trabajando.

laMima -

¡Cielos, yo también jugué al Monkey Island!, creo que fue mi único juego (calla, no, había otro de la segunda entrega de Indiana Jones que también me enganchó pelín..)
Pero no pienso bajarme ninguno más, no quiero engancharme a más cosas...arg, no puedo.

carina -

a ver lindo..tengo 38 años.De verdad pensas que si me meto a jugar a esto no me diran que soy una solterona que no sabe que hacer con su tiempo libre???si me decis que que nada de eso pasara me lo bajo y pruebo...
un besote

SantIP -

Te aseguro que lo primero que me llamó la atención fue la similitud con el Monkey Island.
Al parecer, los autores también reconocen la inspiración.
Y es bastante divertido y adictivo. El domingo nos acostábamos casi a las dos, cuando ya ni el cerebro, ni los dedos nos daban para más.

Okok -

Ya te dije que en teoría a mí también me tocaba probar este juego, pero no me ha llegado todavía.

Ahora me apetece aún más probarlo :( -y si no me llega lejos del fin de semana, sé que no lo estrenaré yo sino el MiniMonstruo :D